
Propones un cambio, un reto, una misión, una prueba y pones todas las esperanzas en mí. Hechas todo lo que hay que tirar al fuego por confiar. Me olvidé de aquello de actúo, luego pienso, para pensar y luego agradecerte.
Todo es lo que daría por seguir viendo como me encariño y seguir aprendiendo para dejar atrás la ignorancia. Puede ser una historia como otra cualquiera y seguramente lo sea, pero pienso sinceramente que este cuento será eterno.
No se tiene que dar una calada para ser teletransportado a otro mundo, a partir de ahora le diré a la gente que hay drogas sanas como tú que llevan a producir efectos aún más sorprendentes.
Un buen amigo dijo que lo que es bueno hoy, quizás no lo sea mañana, de ahí el valor del momento, de ahí el presente perfecto, agárrate fuerte y ya no te sueltes.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar