Más allá de lo conocido por ti y no mucho más lejos de tus manos, siempre ha existido esas ganas de conocer. Conocer la bondad, la verdad, la mentira, la aventura. Saber que no va a mejorar, dan más ganas de hacerlo bien.
Lo malo es echarte de menos siendo lo fácil deprimirse. Pero no hoy, me siento fuerte, sin miedo.
Siendo veinteañero, la obediencia no entra en mi vocablo y tengo el tiempo a mi favor aún.
No hay comentarios:
Publicar un comentario