martes, 19 de octubre de 2010


Un día prometí ser tu guardián, para estar siempre que lo necesites, protegerte de los peligros de la noche, ser tu techo en días de lluvia.
Iba a cuidar de tus sueños, todas las noches de tu vida, y siempre a tu lado. Aquel día todo era perfecto, tan perfecto que lo recuerdo como el ayer. Los días que ibas a estar mal, ahí iba a estar para cuidarte.
Hasta tu sombra cuidaba, fuera la distancia que fuera.
Pero esta noche, no puedo, no quiero ser tu guardián.
Hoy me decepciono por no haber cumplido mi promesa.

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